Forzadas lagunas en la mente.
Ríos de falsa indiferencia.
Baños y baños en mares de autoconsuelo.
Copas de ron cola para darme cuenta de que te deseo.
Curioso, parece que me ahogo en el alcohol,
pero en mi copa recién puesta tan sólo quedan hielos.
Fría realidad que atemoriza a éste indigente de cariño.
Es difícil actuar cuando el error más grande es mi mayor deseo.
No son malos todos los marrones,
y para muestra el marrón de tus ojos.
Tu sonrisa la luna de mis noches,
tu mirada el sol de mis días.
Duermo incluso mientras camino,
para ver si así te encuentro.
Pero el día que te bese, lo haré con un ojo abierto,
por si acaso ese beso fuera otro de mis sueños.



