lunes, 13 de febrero de 2012

Entre susurros y gritos.

¿Cuántas rosas hay sin espinas?
Tantas como sabanas tejidas de gozo. 
Sin cabida para lágrimas, angustiado pez en el pozo que vacías día a día.
Salir en un cubo de la realidad que de fría congela mi llanto y no me deja cantar. 
Me falta intensidad, y si crezco, lo hago como la hierba del invierno.
Pero menguo cada día en el averno de la indiferencia de tus besos. 


Susurro a las estrellas a plena luz del día.
Escondida como ellas me saludas y te olvidas. 
Por la noche grito al sol que me dé el calor que tú no das, sin miedo a lo que diga la gente, no me rindo ante el astro indiferente. 
Entre gritos y susurros están escritas... las historias más bonitas.

martes, 24 de enero de 2012

Los recuerdos de animales disecados.

Recuero cuando quería verte arriba, cansado de mirar las agujas que se clavaban en mi saliva. 
Recuerdo cuando las aceras consolaban a mis suelas desgastadas, y en las noches me sobraban las baladas. 
Recuerdo tanto quererte y junto a mi almohada,abrazar, besar y amar, el humo de tu  mirada.
Recuerdo las noches sin ruiseñores en la jaula de mi azotea, muertos sin alpiste de amores.
Recuerdo cantando en las mañanas naciendo el día, despertando en otras miradas. 


Y ahora que llegó el tren, dudo si amarte o que te den.
La colilla apagada del cigarro encendido en el andén de los versos que te regalé.
Tú, los reciclaste en el baúl de las ratas del desván.
Como comerse el sol de un bocado, paseando descalzo por tejados de cabañas derrumbadas de animales disecados. 


casita de madera



miércoles, 11 de enero de 2012

Sueños con sabor a ron.

Forzadas lagunas en la mente.
Ríos de falsa indiferencia.
Baños y baños en mares de autoconsuelo.
Copas de ron cola para darme cuenta de que te deseo.


Curioso, parece que me ahogo en el alcohol, 
pero en mi copa recién puesta tan sólo quedan hielos.
Fría realidad que atemoriza a éste indigente de cariño. 
Es difícil actuar cuando el error más grande es mi mayor deseo. 
No son malos todos los marrones, 
y para muestra el marrón de tus ojos. 
Tu sonrisa la luna de mis noches, 
tu mirada el sol de mis días.
Duermo incluso mientras camino, 
para ver si así te encuentro.
Pero el día que te bese, lo haré con un ojo abierto, 
por si acaso ese beso fuera otro de mis sueños. 


lunes, 12 de diciembre de 2011

Todos somos creyentes.

A la espera con una sonrisa, besos en la recámara y un guión meditado y premeditado. 
Tú me dirías "¿Qué tal?" y yo respondería "Ahora que estás aquí, bien."
Entonces te vi entre la niebla de gente, miraste, y con una lejana sonrisa me acariciaste por dentro.
Estrechando la distancia paso a paso, paso a paso más cerca mi infarto por taquicardia.
No me quedaban dedos para pellizcarme, esta vez estabas ahí.
Cuando mis gestos de tonto ya no podía disimularse, empujado por el ron, me dirigí hacia ti.
Acalorado por estar cerca de un sol, rezando a esta nueva diosa, esperando ser perfecto, para alguien ideal, desarrollé una compleja frase la cual podría ser registrada en los anales de la seducción: "Hola...".
A lo que tú respondiste: "Ho-hola...".
Tus manos temblaban y luchaban por sujetar la que sería tu última copa aquella noche. 
En ese momento me di cuenta de que entre nosotros no había dioses, sólo creyentes.
Dije: "¿Qué tal?", ella respondió: "Ahora que estás aquí, bien".
Entonces la besé...

puesta de sol en la playa

Lo que sucedió después lo dejo para la intimidad de nuestras calientes montañas nevadas.