martes, 8 de febrero de 2011

Sal sabida sin salida.

Son labios, son ojos, son manos,
son... Sonrisas!

Habrá que reir, habrá qe ver, habrá qe tocarse,
habrá... Abrazos!


Ve probando, ve viendo, ve acariciando,
ve... Besando!


Tú sabes saber al sabor de la sabia savia del árbol que sacia la ávida necesidad de ser sorbida. Sacad la sosas sobras, salad si sabéis sembrar un mar a secar... Sal sabida sin salida.

martes, 1 de febrero de 2011

Dos huellas por paso.

El agua ahogaba nuestros pies al compás de las olas,
son las huellas los recuerdos, que tras nosotros…
No hay cobardía en el andar, no hay pasos en falso, 
nunca estamos a solas.
Hacemos dos huellas por paso, paso a paso.
Un paso, de pasar, de las huellas que queden atrás.
Pues no hay viento capaz de despeinar nuestras sonrisas,
no hay marea capaz de derrumbar nuestro deseo.
Pasamos del qué dirán, pues lo que digan no nos dice nada.
Supongo que hablamos otro idioma,
idioma que no entiende de razones por encima de emociones.


Equivocados o no, 
caminamos,
apoyados en lo único que conocemos.


miércoles, 19 de enero de 2011

Caminar.

Me gusta pasear, me he dado cuenta hoy, 
pasear por el pinar, respirar el aire puro,
pasear por la ciudad, respirar el aire humano,
pasear por los sueños, respirarte a ti.


Todo puede ir peor. Por eso, mientras sólo vaya así de mal, me conformo.
Paso a paso, pongo banda sonora a cada persona, árbol, sueño que me cruzo.
Sí. Me encanta pasear, pasear e imaginar. 
Los árboles del pinar siempre tienen algo que contar, algo que hasta ahora yo no sabía...
Las caras de la ciudad siempre dan una nueva lección a este corazón que tengo por cerebro...
Y los besos de los sueños... siempre me recuerdan que no estás, y esa es la mejor lección de todas: queda mucho por andar.

Así que sigo caminando, por pinares, calles y sueños, porque ¡nunca llegarán los buenos momentos!
Tendremos que llegar nosotros a ellos...

Así de simple, así de claro...

martes, 11 de enero de 2011

Adelfa.

El paseo se convirtió en una búsqueda, 
el sin sentido en querer sentir sin razón,
la razón, olvidada en un recodo del camino,
recovecos creados al caminar, no parar.
Bosque plagado de plantas, 
de colores y de olores.
Dicha al encontrar esa bella flor,
llamativa, bonita, preciosa, estupenda...
Deshizo de la mente cualquier forma de pensar,
un río, una sombra, y esa flor.
¿Para que cavilar? Acampar.
Esa bella flor...
El paseo de la locura encontró  lo que buscaba.
Insisto, preciosa flor, pétalos de color.
¿Cómo no ceder al impulso del deseo?
Impulso envenenado, 
destierro de la felicidad por la pasión.


También puede herir una flor,
no caminar por caminar,
custodiar de Adelfas el corazón...